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Decálogo para el tratamiento periodístico de las víctimas de la violencia machista

Hace unos días, la Asociación de Periodistas por la Igualdad participó en el Ateneo de Madrid en un evento solidario en favor de Juana Rivas y sus hijos. #MenoresQueSufren era el lema de un concierto trufado de testimonios reales sobrecogedores. Niños que sufrieron en sus carnes la violencia machista y que hoy son adultos y salen a contarlo. Visibilidad. Mucha visibilidad para esta terrible lacra social. Para acabar con ella y para que los menores víctimas no tengan que reproducir comportamientos cuando sean mayores. Esto es labor de todos. Pero sobretodo es responsabilidad de los medios de comunicación elaborar una información de calidad a través de herramientas útiles como por ejemplo, un decálogo de buenas prácticas.

Por eso, queriendo sembrar contra la violencia machista, elaboramos para ese día un texto con medidas que podemos adoptar en esta lucha los medios de comunicación (seguro que hay muchas más), conscientes de que desde el periodismo podemos y tenemos que hacer mucho. Este es nuestro Decálogo para el tratamiento periodístico de las víctimas de la violencia machista:

 

1– Hablemos de violencia machista, no de violencia de género. Evitemos los eufemismos. Hacen de menos a las víctimas. El lenguaje está en el origen de los cambios. El mismo que aún criminaliza a las víctimas en muchas informaciones. Así que evitemos banalizar con descripciones como “era bebedor”, “era celoso” o “ella iba sola por la calle de madrugada”, declaraciones muchas veces vertidas por testimonios de vecinos que no aportan nada y parecen justificar las agresiones.

2– El protagonismo en las informaciones sobre violencia machista es para las víctimas, que generalmente quedan invisibilizadas, no para el agresor. Una forma de darles el lugar que merecen en el periodismo es recoger siempre voces de expertas y expertos para completar y contextualizar las noticias. Otra es evitar los estereotipos que tantísimo daño hacen. Las mujeres somos mucho más que “brujas” o “peleles”, dos de los arquetipos usados por los medios para encasillar a las mujeres que denuncian la violencia. Demos esquinazo al sensacionalismo.

3– Para reforzar ese protagonismo de las víctimas, reivindicamos como periodistas más espacio en los medios para la violencia machista. Recordemos que fue un logro de las periodistas sacar estas informaciones de las páginas de sucesos. Pero creemos que hace falta, por la envergadura del tema, una prioridad absoluta en las agendas de los medios de comunicación.

4Acompañar siempre las informaciones con el teléfono de denuncia del maltrato y, muy importante, con el teléfono y el sitio web de ayuda al menor. La protección de la mujer y el menor tendría que estar muchísimo más reforzada. Porque se puede y porque se ha visto en otras circunstancias, como las que rodeaban por ejemplo a las víctimas de ETA.

5– Con el fin de no normalizar la violencia machista en los medios, proponemos dotar a estas informaciones de una mayor carga humana. Si entrevistamos, en lugar de a los vecinos, a los familiares o personas del entorno muy cercano a la víctima no perdemos la empatía del receptor. El mensaje queda claro: ‘mañana puedo ser yo’. Y del mismo modo habría que abordar los balances que se hacen de las víctimas; con un enfoque más humano y mucho menos mecánico. La frialdad termina por normalizar los dramas.

6– Tenemos que exigir desde los medios penas mayores para los agresores, una tarea factible si contamos con la opinión de expertas y expertos en la materia. El porcentaje de mujeres y menores asesinados por sus padres, parejas o ex parejas con orden de alejamiento es muy elevado.

7– Es absolutamente necesario que los políticos colaboren con los periodistas en esta empresa imprescindible. El compromiso de todos es fundamental para acabar con la violencia machista. Pero, ¿cuántos políticos asisten a los funerales de las víctimas de violencia machista? Pidámosles declaraciones desde un primer momento. También respeto para las víctimas desde los Presupuestos Generales del Estado.

8Disponer de datos de calidad acerca de las víctimas es ya una urgencia. Como periodistas, debemos exigirlos. La obtención de cifras objetivas de la violencia machista resulta indispensable en un país democrático y desarrollado. No podemos consentir que, ante esta lacra social, año tras año siga habiendo lagunas entre datos oficiales y no oficiales. Se necesita para ello una firme apuesta del Estado por destinar recursos para la investigación feminista.

9– No podemos, por último, olvidarnos de las guerras, tristes contextos donde infinidad de mujeres y menores son violados y asesinados. Aquí también hace falta más espacio informativo. Las víctimas superan siempre a los soldados muertos y no tienen, como éstos, monumento alguno. Mientras, aunque las mujeres explotadas por las mafias para comercio sexual ya desaparecieron de los medios de comunicación, seguimos encontrando anuncios de esclavas sexuales en los parabrisas de nuestros coches.

10– Todo lo anterior no se logrará sin el compromiso de los directores/as de los medios de comunicación. Es en este punto donde exigimos la ruptura del techo de cristal, porque las víctimas de la violencia machista en particular y la ciudadanía en general necesitan más mujeres en puestos de decisión.

 

Nuestra ilusión: seguir mejorando este decálogo.

Nuestro sueño: que algún día ya no hagan falta decálogos.

 

Comentarios

  1. REPLY
    Merçe Orero says

    Muy necesario,ya está bien de tanta tolerancia para los machistas y los ignorantes que siempre dicen que no hay tanto machismo.

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