{"id":1932,"date":"2020-02-17T12:21:24","date_gmt":"2020-02-17T12:21:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.periodistasporlaigualdad.org\/?p=1932"},"modified":"2020-02-17T12:22:54","modified_gmt":"2020-02-17T12:22:54","slug":"si-nosotras-pararamos-se-pararia-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.periodistasporlaigualdad.org\/?p=1932","title":{"rendered":"SI NOSOTRAS PAR\u00c1RAMOS, SE PARAR\u00cdA EL MUNDO"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">Por Esther Puisac<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Dicen que fuimos 200.000. Algunas consideraban que hab\u00eda m\u00e1s gente incluso que en 2018. Y\u00a0eso que hace tres a\u00f1os se nos pod\u00eda contar f\u00e1cilmente por cientos, no por miles como ahora.\u00a0S\u00ed. El salto que ha dado la lucha de las mujeres en los \u00faltimos veinticuatro meses, o treinta y seis, es\u00a0evidente por su tama\u00f1o. Pero, a pesar de toda una jornada de manifestaciones en las calles, en\u00a0la universidad o en las redes sociales, <strong>el 8M de 2019 me dej\u00f3 un sabor agridulce<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Agrio por encender la tele y ver a las reinas de la ma\u00f1ana liderando debates feministas\u00a0rodeadas de mujeres. Ellas que elevan su audiencia, en buena parte, gracias a aquellas que\u00a0pasan en casa ese horario en el que otras muchas estudiamos o trabajamos. Ellas que tantas\u00a0horas llenan con los asesinatos machistas, con las manadas, las violaciones. <strong>Ellas que saben\u00a0<\/strong><strong>mejor que nadie c\u00f3mo estamos, dicen que deciden trabajar para reivindicar a la mujer<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En la calle todo parec\u00eda igual. Las mujeres atend\u00edan en la panader\u00eda, en la cafeter\u00eda y en la\u00a0tienda de frutos secos y chucher\u00edas. Las abuelas se quedaron con los beb\u00e9s y fueron a la\u00a0compra. En los centros de salud hab\u00eda unos servicios m\u00ednimos del 90 por ciento. En mis grupos\u00a0de wasap, varias amigas que acababan de comenzar a trabajar en una nueva empresa dijeron que\u00a0no pod\u00edan hacer huelga. No quise preguntarles si iban de negro y con algo morado, porque\u00a0me tem\u00eda la respuesta. En cambio, <strong>es posible que en sus redes sociales se hicieran una foto\u00a0<\/strong><strong>imitando al icono de la remachadora<\/strong> y contando lo que mola ser mujer y que nos queda\u00a0mucho y blablabl\u00e1&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">Aquel d\u00eda quedamos a preparar unos carteles en el centro, justo antes de nuestra concentraci\u00f3n de comunicadoras a las 11 de la ma\u00f1ana. Mientras escrib\u00edamos y peg\u00e1bamos, las mujeres pasaban a nuestro lado y <strong>nos miraban extra\u00f1adas<\/strong>. Una nos pregunt\u00f3 si la manifestaci\u00f3n era a las 12 y le explicamos que s\u00ed, que esa era la siguiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Fuimos m\u00e1s que el a\u00f1o pasado las comunicadoras que est\u00e1bamos en la concentraci\u00f3n, pero hubo menos p\u00fablico que en 2018. Y eso que en nuestra profesi\u00f3n tenemos unas cifras de\u00a0desigualdad laboral que te hacen tirarte de los pelos. Y eso que nosotras contamos a todo el\u00a0mundo lo que sucede, que damos nuestra voz a todo los colectivos. Nos unimos despu\u00e9s a las estudiantes, que nos llenaron de esperanza.\u00a0Y, por la tarde, mientras mis amigas, mi hija, mi madre y yo \u00edbamos a la manifestaci\u00f3n, <strong>nos\u00a0cruzamos con centenares de mujeres que paseaban en sentido contrario<\/strong>. Iban tranquilas. Solas,\u00a0viendo escaparates, del brazo de su marido&#8230;, no hab\u00eda mucho quehacer&#8230; Y yo pensaba en <strong>por qu\u00e9 no daban media vuelta y se sumaban a esta marea negra y morada que no era marea sino un\u00a0chorrillo<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><a style=\"color: #000000;\" href=\"http:\/\/www.periodistasporlaigualdad.org\/2020\/02\/17\/si-nosotras-pararamos-se-pararia-el-mundo\/8m2019-4181\/\" rel=\"attachment wp-att-1935\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1935 alignleft\" src=\"http:\/\/www.periodistasporlaigualdad.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/8M2019-4181.jpg\" alt=\"\" width=\"367\" height=\"978\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Nos manifestamos y termin\u00f3 el d\u00eda. Necesit\u00e9 un ba\u00f1o despu\u00e9s de una tarde caminando por el\u00a0asfalto de la ciudad. Entr\u00e9 en un bar y estaba todo lleno de mujeres manifestantes, aunque <strong>se\u00a0supon\u00eda que tambi\u00e9n paraba el consumo<\/strong>. Las camareras no daban abasto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Yo, ese d\u00eda, no cobr\u00e9 mi sueldo.<\/strong> Y, como yo, muchas. Pero de nuevo nada se hab\u00eda parado. Nada hab\u00eda dejado de hacerse. Todo el mundo comi\u00f3, compr\u00f3, fue servido y atendido; pudo informarse por los medios de comunicaci\u00f3n y no encontr\u00f3 su comercio cerrado.\u00a0En cambio, las redes sociales ardieron en comentarios, fotos y lemas. En alg\u00fan punto alguien\u00a0miente. En alg\u00fan punto alguien no se conciencia de que muchas perdemos el salario para\u00a0demostrar que las mujeres tenemos fuerza laboral y econ\u00f3mica dentro de la sociedad como\u00a0para forzar que los cambios para la mujer se hagan antes y de manera m\u00e1s valiente. Queremos\u00a0demostrar que SI NOSOTRAS PARAMOS, SE PARA EL MUNDO<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Pero <strong>a la hora de perder, no todas damos un paso adelante<\/strong>. Y no hablo de la gente que se\u00a0encuentra en casos de extrema dificultad y evidentemente no puede hacerlo. Hablo de quien\u00a0prefiere no posicionarse, no hacer nada distinto, ir a trabajar y, si no hace fr\u00edo, ir a la\u00a0manifestaci\u00f3n de la tarde fuera de mi horario laboral.\u00a0Me acuerdo entonces de la gente que, por ejemplo, durante la Transici\u00f3n, se jugaba todo\u00a0acudiendo a una manifestaci\u00f3n o imprimiendo unos pasquines. Se enfrentaban a detenciones\u00a0policiales sin derechos, a que al estar fichado nunca pudieras presentarte a cargo p\u00fablico, a\u00a0que te incluyeran en listas negras y nadie te contratara. Y, a pesar de eso, fueron miles quienes\u00a0lucharon por una libertad que hoy disfrutamos todos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Quiero volver a luchar este 8M de 2020<\/strong>, por repetir el lema. Por no sentirme una pringada\u00a0por no ir a trabajar mientras otras s\u00ed lo hacen, aunque luego ellas obtengan los resultados de\u00a0nuestra lucha igual que nosotras. Por pensar que estar\u00eda mejor usar el condicional: SI\u00a0NOSOTRAS PAR\u00c1RAMOS, SE PARAR\u00cdA EL MUNDO\u2026 PERO NO LO HAREMOS<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Esther Puisac Dicen que fuimos 200.000. Algunas consideraban que hab\u00eda m\u00e1s gente incluso que en 2018. Y\u00a0eso que hace tres a\u00f1os se nos pod\u00eda contar f\u00e1cilmente por cientos, no por miles como ahora.\u00a0S\u00ed. El salto que ha dado la lucha de las mujeres en los \u00faltimos veinticuatro meses, o treinta y seis, es\u00a0evidente por su tama\u00f1o. Pero, a pesar de toda una jornada de manifestaciones en las calles, en\u00a0la universidad o en las redes sociales, el 8M de 2019 me dej\u00f3 un sabor agridulce. Agrio por encender la tele y ver a las reinas de la ma\u00f1ana liderando debates feministas\u00a0rodeadas de mujeres. Ellas que elevan su audiencia, en buena parte, gracias a aquellas que\u00a0pasan en casa ese horario en el que otras muchas estudiamos o trabajamos. Ellas que tantas\u00a0horas llenan con los asesinatos machistas, con las manadas, las violaciones. Ellas que saben\u00a0mejor que nadie c\u00f3mo estamos, dicen que deciden trabajar para reivindicar a la mujer. En la calle todo parec\u00eda igual. Las mujeres atend\u00edan en la panader\u00eda, en la cafeter\u00eda y en la\u00a0tienda de frutos secos y chucher\u00edas. Las abuelas se quedaron con los beb\u00e9s y fueron a la\u00a0compra. En los centros de salud hab\u00eda unos servicios m\u00ednimos del 90 por ciento. En mis grupos\u00a0de wasap, varias amigas que acababan de comenzar a trabajar en una nueva empresa dijeron que\u00a0no pod\u00edan hacer huelga. No quise preguntarles si iban de negro y con algo morado, porque\u00a0me tem\u00eda la respuesta. En cambio, es posible que en sus redes sociales se hicieran una foto\u00a0imitando al icono de la remachadora y contando lo que mola ser mujer y que nos queda\u00a0mucho y blablabl\u00e1&#8230; Aquel d\u00eda quedamos a preparar unos carteles en el centro, justo antes de nuestra concentraci\u00f3n de comunicadoras a las 11 de la ma\u00f1ana. Mientras escrib\u00edamos y peg\u00e1bamos, las mujeres pasaban a nuestro lado y nos miraban extra\u00f1adas. Una nos pregunt\u00f3 si la manifestaci\u00f3n era a las 12 y le explicamos que s\u00ed, que esa era la siguiente. Fuimos m\u00e1s que el a\u00f1o pasado las comunicadoras que est\u00e1bamos en la concentraci\u00f3n, pero hubo menos p\u00fablico que en 2018. Y eso que en nuestra profesi\u00f3n tenemos unas cifras de\u00a0desigualdad laboral que te hacen tirarte de los pelos. Y eso que nosotras contamos a todo el\u00a0mundo lo que sucede, que damos nuestra voz a todo los colectivos. Nos unimos despu\u00e9s a las estudiantes, que nos llenaron de esperanza.\u00a0Y, por la tarde, mientras mis amigas, mi hija, mi madre y yo \u00edbamos a la manifestaci\u00f3n, nos\u00a0cruzamos con centenares de mujeres que paseaban en sentido contrario. Iban tranquilas. Solas,\u00a0viendo escaparates, del brazo de su marido&#8230;, no hab\u00eda mucho quehacer&#8230; Y yo pensaba en por qu\u00e9 no daban media vuelta y se sumaban a esta marea negra y morada que no era marea sino un\u00a0chorrillo. Nos manifestamos y termin\u00f3 el d\u00eda. Necesit\u00e9 un ba\u00f1o despu\u00e9s de una tarde caminando por el\u00a0asfalto de la ciudad. Entr\u00e9 en un bar y estaba todo lleno de mujeres manifestantes, aunque se\u00a0supon\u00eda que tambi\u00e9n paraba el consumo. Las camareras no daban abasto. Yo, ese d\u00eda, no cobr\u00e9 mi sueldo. Y, como yo, muchas. Pero de nuevo nada se hab\u00eda parado. 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